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¿Se pueden usar impresiones 3D en la cocina? Todo lo que tenés que saber

La impresión 3D llegó para revolucionar el diseño de objetos cotidianos. Hoy es posible tener desde moldes personalizados hasta organizadores de cocina con geometrías imposibles. Sin embargo, cuando hablamos de seguridad alimentaria, surgen dudas legítimas: ¿Es seguro que el plástico toque lo que comemos? ¿Cómo se limpian estas piezas?
En este artículo, vamos a analizar la viabilidad de la impresión 3D en contacto con alimentos, los cuidados necesarios y por qué la información es tu mejor herramienta.

1. El material: ¿Qué es el PLA?

La mayoría de las piezas decorativas o de utilidad hogareña se imprimen en PLA (Ácido Poliláctico). Es un polímero termoplástico derivado de recursos renovables como el almidón de maíz. Si bien el material en su estado puro suele ser considerado «Food Safe» por organismos como la FDA (EE. UU.), el proceso de impresión 3D añade capas de complejidad.
Te recomendamos leer este artículo al respecto y Conoce el PLA.

2. El desafío de la porosidad y las bacterias

El mayor «enemigo» en la cocina no es necesariamente el plástico, sino la forma en que se construye la pieza. La impresión 3D FDM trabaja depositando capa sobre capa, lo que genera microsurcos.

El riesgo: En esas pequeñas grietas pueden alojarse restos de comida o humedad, favoreciendo la proliferación de bacterias si no hay una higiene meticulosa.

La solución: Por esto, objetos que están en contacto constante con líquidos (como vasos o mates) suelen diseñarse con insertos de polímeros de inyección médica o plásticos virgenes en su interior. De esta forma, la pieza 3D funciona como una carcasa estética y el contenido nunca toca las paredes porosas.

3. Microplásticos y seguridad

Es un tema que está en agenda. Cualquier elemento plástico sometido a fricción o calor puede liberar micropartículas. Al usar impresión 3D, es vital evitar el uso de utensilios que sufran desgaste mecánico (como cucharas o platos donde se corta carne) y, sobre todo, nunca exponer las piezas al calor extremo (microondas o lavavajillas), ya que el PLA se deforma y degrada rápidamente por encima de los 50-60°C.

4. Responsabilidad y mantenimiento: La clave del éxito

Como expertos, podemos darte las mejores recomendaciones, pero la durabilidad y seguridad dependen del uso responsable. La impresión 3D en la cocina no es «comprar y olvidarse». Si el usuario no investiga o no aplica los cuidados básicos, el producto puede deteriorarse o dejar de ser higiénico.

Recomendaciones esenciales:
Limpieza: Lavar siempre a mano con agua fría y detergente suave.
Secado: Es fundamental que la pieza no quede húmeda. El secado debe ser total para evitar moho en las capas internas.
Uso consciente: Si ves que una pieza presenta grietas, desgaste o restos de comida imposibles de sacar, es momento de renovarla.

5. ¿Qué dice la normativa en Argentina?

En nuestro país, el Código Alimentario Argentino (CAA) y el ANMAT regulan los materiales en contacto con alimentos (Resolución GMC 03/92 y actualizaciones). Aunque la normativa para impresión 3D artesanal todavía es un terreno en desarrollo, el estándar de oro es asegurar que la superficie de contacto directo sea siempre un material certificado y liso.

Conclusión

La impresión 3D en la cocina es segura y fascinante siempre y cuando se entiendan sus limitaciones. Ya sea que uses un cortante de galletas para un evento especial o un mate con diseño exclusivo, la clave está en el cuidado post-uso. La tecnología nos da la libertad de crear, pero nuestra responsabilidad como usuarios es mantener esa creación en condiciones óptimas.

Fuentes consultadas

Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) – Materiales en contacto con alimentos.
U.S. Food and Drug Administration (FDA) – CFR – Code of Federal Regulations Title 21.

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